$0
0 artículos en el carro de compra

Bolsas reutilizables y biodegradables: no da lo mismo al momento de elegir

Bolsas reutilizables y biodegradables: no da lo mismo al momento de elegir

Se estima que en Chile se consumen alrededor de 3.400 millones de bolsas plásticas al año y que de éstas, el 97% termina en algún relleno sanitario o contaminando nuestros recursos naturales. Es por ello que el Gobierno ha impulsado una serie de medidas con el fin de reducir la contaminación que producen estas bolsas de un solo uso, que tardan entre 200 y hasta 400 años en degradarse. La primera de ellas, fue el proyecto de ley firmado por la entonces Presidenta Michelle Bachelet en octubre de 2017, que prohibió la entrega de bolsas plásticas por parte del comercio en las 102 comunas costeras del país. Sin embargo, hace algunas semanas, el  actual Gobierno del Presidente Sebastián Piñera presentó al Congreso un nuevo proyecto de ley que busca prohibir la entrega de bolsas plásticas en todo el comercio del país.

Es a propósito de esta iniciativa que queremos enfocarnos en algo a lo que pocos prestan atención: Al momento de elegir nuestras bolsas ¿cuál es la mejor opción y cuáles son realmente sustentables?


Bolsas "biodegradables"

Es cierto que cada vez son más las personas que se han sumado a un estilo de vida más consciente con el medio ambiente y llevan sus propias bolsas de género al supermercado o al mall. Pero en algunos casos también hemos visto que los comercios ofrecen las famosas bolsas biodegradables.

El gran problema con estas bolsas, es que en realidad podrían estar causando un mayor daño al medio ambiente. Éstas contienen un aditivo que les permite desintegrarse en un tiempo estimado de 1 año y medio a 3 años aproximadamente, en minúsculas partículas de plástico que continúan contaminando el medio ambiente. Pero eso no es todo, estas bolsas biodegradables en realidad son altamente sensibles a la temperatura y humedad, y dependiendo de dónde terminen, podrían o no degradarse. Estos plásticos requieren de oxígeno y la luz del sol para degradarse gracias a la adición de pequeñas partículas de metales como cobalto, hierro y manganeso, pero si terminan enterradas bajo toneladas de basura en un vertedero no obtendrán suficiente oxígeno ni luz para degradarse, lo mismo ocurre si terminan en el océano.




“Muchos plásticos etiquetados como biodegradables, como las bolsas del comercio, solo se degradarán en temperaturas de 50°C y eso no es el océano. Tampoco son boyantes, por lo tanto se hundirán y no estarán expuestas a la radiación UV para degradarse”, señala la científica Jacqueline McGlade, Jefe del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas.   Pero hay otro tema en el que hay que poner atención: al momento de elegir nuestras bolsas reutilizables, no da lo mismo el material del que están hechas.


El plástico que hay detrás de las bolsas reutilizables "TNT"

Tal es el caso de las mal llamadas "bolsas ecológicas"  TNT (tela no tejida), compuestas de fibras de polipropileno prensado, o en palabras simples, plástico. Estas bolsas, que por lo general no suelen tener costuras muy firmes, terminan por romperse y luego en la basura, contribuyendo así a los desechos plásticos arrojados a diario en los vertederos. Depende del fabricante, este tipo de bolsas pueden ser de material reciclado. Las bolsas TNT no son compostables ni biodegradables.



La mejor opción: bolsas de materiales orgánicos naturales

Por lo mismo, la mejor opción, es elegir bolsas reutilizables de materiales naturales como el algodón, yute, lino, cáñamo u otros productos de origen vegetal que además de ser bastante duraderas y firmes,  son biodegradables y en muchos casos pueden incluso compostarse.


Pero si de reducir nuestro impacto en el medio ambiente se trata, el uso de bolsas reutilizables es sólo el comienzo. Hoy prácticamente todo en los supermercados viene envuelto en plástico: desde vegetales, hasta cereales y lácteos. Por lo mismo, debemos comenzar a ser más conscientes al momento de comprar nuestros alimentos y otros productos, para así eliminar el problema de raíz y generar menos residuos. Prefiere las ferias libres (y si son de productos orgánicos mejor aún), las tiendas a granel, y lleva tus propias bolsas de género para pesar por ejemplo frutas y verduras, o tus tupperware para comprar queso y jamón en el supermercado. Son cambios que, una vez que te acostumbres, te harán notar la gran cantidad de residuos que has dejado de generar.